sábado, 3 de diciembre de 2011

El pacto quebrado

Prólogo.



Habíamos decidido que cuando cenáramos veríamos una película de terror, hacía mucho tiempo qué no hacíamos algo juntos, por el excesivo trabajo que habíamos tenido que hacer. Pero después de todo, lo importante es que estábamos unidos, pusimos todos los platos encima de la pequeña mesa del salón y nos sentamos en el suelo, mientras yo repartía un poco la comida, él puso la película, no era la mejor película del mundo, pero seguramente estaría bien en comparación con todo lo que habíamos pasado ese día.
Cada vez que en la pantalla aparecía uno de esos monstruos, daba un brinco que incluso hasta a él le asustaba. 
No podía imaginar otra cosa más divertida en esos momentos, pero entonces escuché una gran explosión, el suelo no paró de temblar hasta al cabo de unos segundos. Nos miramos extrañados y nos acercamos al balcón, en Madrid a esas horas era normal ver luces, lo extraño de todo era ver fuego en mitad de la carretera en un boquete tan grande que un coche. Entre el humo y el fuego casi no se distinguía nada, pero forcé la vista para mirar algo que me dejo estupefacta, entre el fuego y el humo, salió lo que parecía ser una persona, pero no era una persona…
Parecía estar en un sueño, no podía creerme lo que estaba viendo, llevaba una armadura, ¿una armadura blanca?... Se distinguía cada parte perfectamente, el casco le protegía la mitad de la cabeza, pero no podía obviarse el pelo blanco tan brillante que parecía pura energía, el torso y las piernas las tenía completamente protegidas, de las manos le surgían como chispas doradas y la lanza era tan grande que alcanzaba los tres metros.  
A los pocos segundos vimos a lo lejos como algo caía en picado como él había caído. Chillé, chillé tanto que me dolieron los oídos. 
Era un monstruo, si… un monstruo.
Un monstruo, medía alrededor de dos metros y medio, parecía estar cubierto de sarpullidos que estaban llenos de cosas viscosas, en los hombros (si es qué lo eran) tenía cuernos de diferentes tamaños, la cara era lo peor, tenía los ojos desencajados y la boca se sobresalía de todo lo demás, la mandíbula era tan grande como mi antebrazo. Nos miró como si fuéramos algo comestible.  
Entramos en casa corriendo y justo cuando nos íbamos a ir, escuchamos muchas más explosiones, y en una de esas, deje de percibir todo lo que tenía alrededor.   


4 comentarios:

  1. tiene muy buena pinta :D me encantan las historias de ángeles y demonios (si es así e.e) espero el siguiente
    Besos

    xDestinyadministrationx

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  2. Un principio prometedor, me ha gustado mucho y las descripciones muy gráficas =D Espero poder seguir leyendo. Por cierto, ¿Cómo se4 te ocurrió la idea? Un besote enorme!!!

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  3. El prólogo no está mal, si bien las historias de ciencia ficción en plan monstruos de dos metros que caen del cielo y se cargan media ciudad no me gustan at all. Habrá que esperar a ver la continuación. ¡Un beso!

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  4. Ala, un buen comienzo ¿Una guerra entre seres que caen del cielo? (Te diría entre ángeles y demonios, pero no estoy segura de que lo sean) Tiene muy buena pinta Serela, ahora habrá que ver como sigue. Un beso y felices fiestas :)

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